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martes, 19 de junio de 2012

Aquelarre (1972) - Aquelarre



Puntuación: 8-

Mejor tema: Movimiento

Tracklist
01. Canto
02. Yo seré el animal, vos serás mi dueño
03. Aventura en el árbol
04. Jugador, campos para luchar
05. Cantemos tu nombre
06. Movimiento



  Almendra se separa. Edelmiro emprende Color humano, Luis Alberto Pescado rabioso y Emilio del Guercio junto con Rodolfo García, Aquelarre. Mientras los otros dos grupos se dedican a hacer blues con más complejidad que la habitual o a, simplemente, hacer hard rock con tintes psicodélicos, Aquelarre emprende una propuesta interesante: rock progresivo, blues y algún elemento del pop, todo esto con un clavicordio rabioso, una guitarra muy distorsionada (no por nada a Starc le llaman “Bola de ruido”) y una base sólida, sin demasiados cambios desde la última grabación de Almendra.
  Hay unas cuantas anécdotas interesantes de Héctor para ser contadas. Una de ellas es, por ejemplo, que cuando él era todavía un don Nadie e iba con su guitarra a los bares, intentaba tocar pero como esos lugares estaba lleno de “estrellas” del rock de aquel momento, no daban lugar a que los novatos tocaran. Starc dice que era si no fuera por Pappo “estaría manejando taxis”. El Carpo, que era por entonces muy reconocido, hizo pasar al escenario a Bola de ruido e hizo que las estrellitas se queden boquiabiertas (una de las personas que no lo dejaban tocar, dicen –estamos hablando de la época de Almendra- era el mismo Emilio del Guercio). Otra es que el verdadero debut del grupo fue en el primer Buenos Aires rock, que tocaron todos en la misma agrupación pero todavía sin un nombre definido, y así hay más. Pero queremos hablar de los temas.


  Canto desde el fondo de las ruinas (o simplemente Canto) empieza con la guitarra distorsionada de Starc como protagonista ejecutando un genial riff. Las melodías, ese “¡No,no puede ser./No, no, no”, y el solo rápido son elementos que terminan de convencerme para dejar a este tema entre los highlights. El teclado se escucha bastante, pero en esta canción no es demasiado relevante.
  La calidad general disminuye bastante con el tema más pop del disco, Yo seré animal, vos serás mi dueño. Las melodías son pintorescas, los coros son lindos y los intermedios con la guitarra punteando son entretenidos, ¿¡pero porqué tan largo!? Las ideas se extienden mucho y la canción termina resultando aburrida.
  Aventura en el árbol es uno de los mejores temas del disco. Con todo el blues encima, comienza el punteo de Starc y una melodía de voz lenta y casi fúnebre. Pero como en todo blues zapado en alguna parte, lo mejor es la improvisación: al principio, Héctor improvisa lenta y tranquilamente, intercalándose con el teclado; hasta que llega el bajo de Emilio para dar un riff en el que se va sumando cada vez más volumen. González Neira toca como un maestro hasta que la guitarra explota en uno de los mejores y más sentimentales solos del disco. Los coros del estribillo dan por terminado el tema, pero no todo termina ahí. No entiendo por qué, nunca logré comprenderlo, pero cuando las voces quedan suspendidas, entran la guitarra y el teclado haciendo un riff totalmente desubicado y ajeno a cualquier elemento del tema. Vaya a saber qué se les habrá cruzado por la cabeza como para hacer eso.
  Un blues menos extenso pero tan bueno como el anterior llamado Jugador, campos para luchar se acerca con su genial melodía y su llevadero riff. La guitarra de Starc, nuevamente, se luce como ningún instrumento lo hace en el genial intermedio improvisado.
  Aparentemente lo pseudo-pop no es lo indicado para Aquelarre. En el pastoral Cantemos tu nombre suenan coros pacíficos, guitarras acústicas y melodías hermosas. ¿Pero cuál es el problema de esta canción? El mismo de Yo seré animal…: la repetición de las ideas musicales. ¡No se puede hacer un tema de 5 minutos y medio con sólo dos melodías que encima son así de calmas! Lo mejor, tal vez, sea cuando aparece la limpia guitarra eléctrica a puntear improvisadamente, al final.
  Ok, si no nos habíamos quedado conformes antes, escuchen Movimiento. ¡Este si que es un tema! Es una perfecta combinación entre riffs perfectos, melodías urbanas, guitarras distorsionadas, clavicordios desenfrenados y otras guitarras que suenan tirando pequeños punteos cargadísimos de wah-wah. Es también, para mi, uno de los temas más infravalorados del disco. Diría que es casi bailable. ¡Esuchen esas melodías y esos pequeños solos entre estrofas! Otra cosa fascinante es el riff final, cuando todos los instrumentos se abalanzan como si de un terremoto se tratara. ¡Así me gusta Aquelarre!

  Algo que olvidé destacar de los músicos es la voz de Emilio: amo como canta. Su voz me resulta muy natural y errante, con un tono perfecto para interpretar canciones al estilo rockero-blusero de Movimiento o para sonar pacífico, como en Cantemos tu nombre.
  No hay ninguna letra demasiado destacable en el disco. La mejor me parece la de Cantemos tu nombre, con todas esas referencias a la naturaleza y a la paz, pero tampoco se destaca del todo.