lunes, 2 de abril de 2012

Strange Days (1967) - The Doors


Puntuación: 10

Mejor tema: no pude decidirme

Tracklist
01. Strange days
02. You're lost little girl
03. Love me two times
04. Unhappy girl
05. Horse latitudes
06. Moonlight drive
07. People are strange
08. My eyes have seen you
09. I can't see your face in my mind
10. When the music's over


Tan sólo cinco meses después de saltar al estrellato con su álbum debut, los Doors se metieron nuevamente al estudio de grabación para grabar Strange Days. Bien dice el dicho que una banda tiene toda su vida para hacer su primer disco, y sólo seis meses para hacer el segundo. Pero bueno, aquí los Doors demuestran que no eran una banda más, unos one hit wonders, lanzando un disco casi igual de genial que su predecesor. 
Realmente me sorprende lo prolífico que eran los grupos de aquella época: ¡dos obras maestras en el mismo año! Claro que el álbum debut había sido grabado en agosto del '66 (!) y publicado el 4 de Enero de 1967, con la psicodelia prácticamente en pañales, por lo que The Doors, si bien tiene muchos elementos que podrían considerarse psicodélicos, es básicamente un álbum de pop, con sus toques de jazz, rock y blues. 
Aquí, en cambio, estamos en pleno 1967, en el apogeo de la psicodelia y el flower power. Fíjense que hasta los Rolling Stones se volvieron psicodélicos por esos tiempos. Por lo tanto, los Doors se suben definitivamente a la psicodelia en Strange Days. Pero no es que copian lo que se hacía por el momento: al contrario, el sonido de la banda sigue siendo único e irrepetible. 
En esencia, Strange Days sigue siendo pop, con canciones de 2 o 3 minutos con grandes melodías, sólo que la forma de tocar ese "pop" se hace más psicodélica y oscura. Sin dejar de tener el típico toque Doors, claro: la guitarra de Robby Krieger sigue en gran forma, John Densmore sigue teniendo ese toque jazzístico y sutil, Ray Manzarek sigue aportando sus embriagadores pianos y sus órganos psicodélicos, y Jim Morrison sigue cantando de manera sexual y oscura letras extrañas y místicas. Entonces, el estilo cambió, pero a la vez sigue siendo el mismo estilo original con el sello Doors. 
Hay mucha gente que considera a este disco superior al debut. Si yo tuviera que elegir uno, quizás elegiría el primero, pero veo fácilmente por qué la masa elije así: el sonido de Strange Days es más seductor. Si el primer disco seguía siendo un disco de rock típico, con leves toques de psicodelia y oscuridad por aquí y por allá, aquí ya todo el álbum está impregnado de una notoria atmósfera oscura, misteriosa y sombría. Es difícil de explicar, más bien se tiene que sentir. Es realmente increíble como lo que en el fondo son simples canciones pop pueden ser transformadas en una experiencia tan fascinante, tan subyugante, que transporte a lugares tan mágicos y delirantes. La marcha carnavalesca de Strange Days, el bajo de You're Lost Little Girl, el increíble órgano de Unhappy Girl, los efectos tenebrosos de I Can't See Your Face In My Mind, todos esos pequeños matices a simple oída parecen inofensivos, pero esconden sentimientos terroríficos, siniestros y demenciales. 
Las letras, claro, ayudan a eso, con un estilo extrañamente pesimista. Muchas de las canciones parecen ocultar sentimientos de incomodidad, como si Jim se sintiera excluido y aislado por la sociedad, y hablan de la tristeza y la soledad de las personas "distintas", extrañas. No es casualidad esa genial tapa con misteriosos personajes deformes: todo el disco expresa esa sensación de "no formar parte", de ser un extraño, demostrando una vez más la pluma exquisita de Morrison. 
Con semejantes elogios, es obvio que la mayoría se incline por éste antes de su predecesor. Para mí, sin embargo, el anterior era más largo, poseía más clásicos, y éste tiene más relleno. En otras palabras, las canciones de The Doors son superiores.
No obstante es una diferencia muy mínima, y generalmente disfruto los dos discos por igual (por eso tienen la misma nota). 
El disco abre con un misterioso riff de órgano que indica lo que será la atmósfera del álbum. Strange Days se trata de una excelente canción para iniciar el álbum y para ponernos a tono con lo que será. Una pieza sombría, mágica, sobrecogedora, con una melodía extraña y subyugante. De todas formas, lo mejor del tema es la siniestra marcha que comienza luego de "We shall go on playing / Or find a new town". Un órgano carnavalesco, circense, que sin embargo no es para nada alegre. Debería serlo, pero por alguna razón la banda logra que se note cierta oscuridad por detrás, como si escondiera imágenes aterradoras detrás de su aparente luminosidad.  La cantidad de sensaciones que atraviesan mi mente al escuchar esta parte es innombrable. La letra es genial y misteriosa, plasmando de manera perfecta la imagen de la tapa y toda el aura bizarra y oscura del disco, hablando de que estos son "días extraños" (Strange days have found us / Strange days have tracked us down / They're going to destroy / Our casual joys / We shall go on playing / Or find a new town)
Luego viene You're Lost Little Girl, que abre con un escalofriante riff de bajo para luego deslizarse por una atmósfera realmente maligna, una melodía triste y líneas de guitarra absolutamente brillantes, incluyendo un fantástico solo muy melancólico. La letra es escalofriante y repetitiva, con Jim hablándole a una chica y reiterándole todo el tiempo que está "perdida".
La única canción que no cumple con la atmósfera general del disco es Love Me Two Times, pero por suerte sigue siendo excelente. Cuenta con uno de los mejores riffs que jamás haya oído, irresistible, pegadizo y potente y un perfecto solo de un piano imitando a un clavicordio en el medio. La tensión va subiendo subrepticiamente y sobre el final, sin darnos cuenta, el caos está desatado con el "clavicordio" martillando las notas y un Jim totalmente desatado gritando frenéticamente. 
A continuación llega uno de mis temas predilectos, Unhappy Girl. ¿Qué es lo que lo hace perfecto? Es intangible. Veamos, ésta es una maldita canción de ¡surf-pop! ¿No les parece? Podría haber sido tocado tranquilamente como un típico beat de la primera mitad de los 60. Y los tipos agarran esa cosa tan inocente y la transforman en una experiencia sádica, escabrosa, oscura. No sé qué es: tal vez la melodía, tan irresistiblemente pop, esconde algún detalle infernal; quizás sea ese órgano tan psicodélico, tan misterioso, tan gótico; o podrían ser las líneas de guitarra de Krieger, caribeñas, alegres, pero también sombrías. No lo sé: la cuestión es que Unhappy Girl demuestra que un típico tema beat puede ser transformado en una atmósfera dolorosa y oscura. Claro que la letra también ayuda. Continuando con los personajes "olvidados" por la sociedad, esta vez retrata a una "chica triste", aislada, en otras palabras, "extraña": "Unhappy girl / Left all alone / Playin' solitaire / Playin' warden to your soul / You're lost in a prison of your own devise". Sobre el final se la incita a arriesgarse, a salir de su prisión (Unhappy girl / Fly fast away / Don't miss your chance / To swim in mystery / You are dying in a prison of your own devise).
El álbum era perfecto, pero aquí empiezan los problemas. Horse Latitudes es vilmente odiada por casi todos, pero en realidad yo no creo que sea tan terrible. Se trata de un poema de Jim sobre caballos ahógandose, enmarcado en efectos "de terror" y psicodélicos. Cierto es que quita fluidez, pero para mí, funciona de alguna forma. Es un simple experimento que logra recrear una atmósfera caótica, y además dura un minuto y medio. Es relleno, pero es decente.
Me encanta el contraste que genera el final de Horse Latitudes y la aparición tan inmaculada y limpia del piano que inicia Moonlight Drive. Es ésta realmente una canción genial, con un gran piano de Ray, las mismas geniales líneas de guitarra playeras deUnhappy Girl y una melodía encantadora. 
Iniciando el lado B tenemos otro clásico con People Are Strange, otra gema pop con la mejor melodía del álbum, irresistible, pegadiza y sensual, pero nuevamente tenemos una atmósfera algo extraña y oscura, con líneas de guitarra adictivas, un piano siniestramente colorido y unos coros sobre el final también bastante aterradores y bizarros. Muy buen tema. La letra vuelve al tema de la gente extraña, con una melancolía infinita, y es realmente brillante: "People are strange / When you're a stranger / Faces look ugly / When you're alone / Women seem wicked / When you're unwanted / Streets are uneven / When you're down...When you're strange / Faces come out of the rain / When you're strange / No one remembers your name".
Luego llegan dos temas de relleno pero que siguen siendo buenos. My Eyes Have Seen You abre con un gran riff de guitarra y, si bien parece al principio algo repetitiva, luego se desliza por furiosos pasajes hardrockeros que despliegan todo el potencial de la banda. 
I Can't See Your Face In My Mind, por su parte, es una balada que se hace algo larga, nunca termina de explotar y no posee muchos atributos más allá de su sensacional atmósfera con una letra algo triste, escabrosas marimbas y líneas punzantes y oscuras de guitarra eléctrica.
El disco termina con otra suite extensa al igual que el disco debut. When The Music's Over es ciertamente el reprise de The End, sólo que esta vez es bastante más musical. Comienza con un riff de órgano similar al de Soul Kitchen que desemboca en el tema principal, con un estribillo enloquecido y genial y una gran actuación de Densmore en la batería. Un solo distorsionado y genial de guitarra antecede a la sección del medio, similar a la de The End, con los instrumentos que se van callando de a poco hasta que queda solamente un sombrío órgano y un bajo también siniestro. Todo parece diluirse hasta que, de repente, Jim grita "NOW!" y los instrumentos arremeten de la nada furiosos acompañando sus escandalosos gritos de "Save us! Jesus!". Luego del reprise del tema principal, Jim exclama con el último aliento "Until the end!" y la canción culmina de manera excelsa. La letra es otro extenso poema de Jim, igual de salvaje y delirante que The End, hablando de que "la música es tu única amiga hasta el final", con frases geniales como "Cancel my subscription to the resurrection / Send my credentials to the house of detention / I got some friends inside" o "Before I sink into the big sleep I want to hear the scream of the butterfly". 
Strange Days es una obra maestra, cuya increíble atmósfera y originalidad lo hacen una escucha obligada. Un 10-. 



Innuendo (1991) - Queen


Puntuación: 7+

Mejor tema: The show must go on

Tracklist
01. Innuendo
02. I'm going slightly mad
03. Headlong
04. I can't live with you
05. Don't try so hard
06. Ride the wild wind
07. All god's people
08. These are the days of our lives
09. Delilah
10. The hitman
11. Bijou
12. The show must go on


Aquí tenemos el canto de cisne de Freddie, y la despedida de Queen. La banda había recuperado milagrosamente su calidad en el disco anterior, y este álbum continúa los preceptos de The Miracle. Algunas personas claman por Innuendo como una obra maestra, pero sinceramente creo que esto no es así. Es en verdad un buen disco, pero no mucho más que eso: las mejores canciones siguen teniendo una gran calidad, pero hay bastante relleno, sin contar que el estilo no es tan único como en sus mejores épocas de los 70. 
No obstante, no hay que pedir demasiado: hacía bastante tiempo ya que Queen había dejado de ser una fuerza creativa importante. Y, además, su líder estaba gravemente enfermo y en las últimas páginas de su vida. Por eso es que no hay que pedir una obra maestra, sino alegrarse porque el final de la banda es mucho más digno de lo que uno hubiera esperado por lo que hicieron en los 80. Y, sobre todo hay que aplaudir a Freddie: la entereza que demostró es algo admirable. Estaba debilitado por el SIDA, cada vez más flaco, consciente de que eran sus útlimos momentos, y aun así continuó creyendo en su música, componiendo nuevas canciones, cantando con más convicción que nunca. 
Es paradójico que justo Queen, un grupo tan superficial, teatral e insensible, haya sido la banda que tuvo el final más dramático de todas las bandas de rock. Justo ellos, con su maquillaje, sus óperas y sus disfraces, tuvieron que atravesar un momento tan duro, y salir a dar la cara. Es por esto que Innuendo siempre tiene un grado de emocionalidad añadido, y nunca puedo escuchar The Show Must Go On sin ponerme a llorar, y a pensar en la grandeza de Queen. Después de todo, en el momento más difícil de su carrera, la banda dio una última muestra de su grandeza, y demostró que también eran humanos, que tenían sentimientos y que podían hacer música “seria” e inmensamente emotiva si se lo proponían. 
Musicalmente continúa con los paradigmas de The Miracle: canciones pop modernas, rockers algo genéricos pero poderosos, suites multiparte, solos furiosos de guitarra. Todo matizado con los sintetizadores de la época, bien utilizados, épicos y hasta medievales. A mi manera de ver, es inferior a The Miracle, porque si allí eran tres las canciones increíbles, aquí son solo dos, y también hay en Innuendo bastante más relleno. Pero dejando eso de lado, no hay muchas diferencias entre los dos álbumes, y se podrían considerar "hermanos". 
También hay que tener en cuenta que la gran emotividad de letras como I'm Going Slightly Mad, These Are The Days Of Our Lives o The Show Must Go On le otorgan a Innuendo un plus que ningún otro disco de Queen posee. Aun con todos sus defectos, escuchar Innuendo sigue siendo una experiencia resonante y emotiva.
El disco comienza con un redoble de tambores que parece anunciar la entrada de un rey. Se trata de Innuendo, la suite principal del álbum. El comienzo es muy épico, con sintetizadores pomposos, una melodía solemne, guitarras poderosas y un gran estribillo. Luego todo se desvanece, y comienza una melodía simple acompañada de una humilde guitarra española. Luego comienza una sección acelerada y genial de ¡flamenco!, y más tarde aparece un canto extraño que parece un coro religioso o algo así acompañado de sintetizadores circenses. Hasta en sus últimos esfuerzos Queen podía hacer cosas originales, como incluir flamenco y masas corales dentro de una suite rockera. Pero prepárense, porque a continuación una furibunda guitarra metálica repite el riff de la parte española, y un breve pero potente solo de May antecede al reprise de la sección principal de la canción. El tema termina tan arrasador como empezó, con el estribillo cantado de manera fantástica por Freddie, los sintetizadores épicos y las guitarras poderosas de fondo. Brillante. La letra es un mensaje hacia toda la humanidad, diciendo que no debe importar la raza o la religión, que en definitiva somos todos iguales, y que no debemos creer que somos más que eso.
Luego llega I'm Going Slightly Mad, que es un estilo nuevo para la banda. Se trata de una mezcla extraña de una melodía subyugante y evocativa cantada en un tono muy grave inusual en Freddie, acompañada solamente por unos macabros sintetizadores. La atmósfera es sencillamente maquiavélica, y todo se completa con un solo misterioso y genial de Brian. La letra habla de que Freddie se está volviendo loco, condiciéndose con la siniestra música. 
A continuación aparece Headlong, un rocker normal con una melodía pegadiza, partes rockeras de guitarra y toneladas de actitud.
El álbum sigue en buen camino con I Can't Live With You, una pieza pop que rebosa de melodías sensacionales por doquier, ya sea en el pegadizísimo (¿existe eso?) estribillo, los versos bluseros y ese perfecto puente de "Love is saying baby it's alright". Tal vez se alargue un poco al final, pero no deja de ser muy buena.
Don't Try So Hard es una balada solemne acompañada de sintetizadores. Es algo genérica, pero no deja de ser buena, con una melodía muy melancólica y una voz de Freddie directamente escalofriante. La letra es algo extraña para este tipo de canciones, ya que, al contrario de los mensajes "positivos" de "Inténtalo! Nunca te rindas! Déjalo todo por tu sueño!", Freddie exclama "Cuando tus problemas parecen montañas / Sientes la necesidad de encontrar algunas respuestas / Puedes dejarlas para otro día / No te esfuerces tanto" o "Cuando las tormentas están rugiendo a tu alrededor / Quédate quieto donde estás / No te esfuerces tanto". Supongo que es una (genial) parodia. 
A continuación vienen las dos peores canciones del disco. Ride The Wild Wind es una canción estúpida, sin melodía, con un ritmo excesivamente acelerado y una instrumentación desagradable. 
All God's People, por su parte, es una especie de gospel bastante horroroso sin melodía, con sintetizadores desubicados y coros muy pomposos que no van a ninguna parte.
Por suerte llega These Are The Days Of Our Lives. Se trata de una pieza pop con una instrumentación genérica y livianita. Lo que hace a la canción perfecta es, por un lado, la melodía tan brillante, melancólica, evocadora, encantadora y fantástica, y por otro, la perfecta tristeza que exuda por todos sus poros. El solo de guitarra es increíblemente melancólico, y la letra es de lo más desgarrador que jamás se puede haber oído. Se trata de Freddie recordando los viejos tiempos de su juventud, cuando jugaban hasta el atardecer, y lamentándose de que esos tiempos no puedan volver. No me puedo imaginar algo más melancólico. Freddie sabe que es el final y se reconforta diciéndose que valió la pena, que su vida estuvo repleta de momentos buenos y que aún sabiendo que no va a vivir más, sigue amando. ¡Escuchen ese estribillo! "Those were the days of our lives / The bad things in life were so few / Those days are all gone now but one thing is true / When I look and I find I still love you". Sin contar otras partes geniales como "You can't turn back the clock you can't turn back the tide / Ain't that a shame /I'd like to go back one time on a roller coaster ride /When life was just a game" o "No use in sitting and thinkin' on what you did / When you can lay back and enjoy it through your kids / Sometimes it seems like lately - I just don't know / Better sit back and go with the flow". En rigor Freddie no escribió la canción, pero no importa, la siente y sabe de lo que habla. Y aún así la canta con toda su fe. Esta canción en realidad fue un regalo de...¡Roger! Así es, en el último disco de Queen, por fin Roger logra hacer una canción hermosa, un inmaculado highlight. Sí, Roger, eso significa que está en rojo. Freddie no podría haber recibido una mejor dedicatoria. 
Delilah no es nada más que una agradable melodía pop sobre un trasfondo banal de sintetizadores, y sobre el final Freddie se pone a maullar "Miau!" escandalosamente sorprendiendo a todos. Se trata de una oda de Mercury hacia su gata, llamada Delilah, claro. Es diversión pura solamente.
Luego viene The Hitman, otro rocker genérico inferior a Headlong, pero que aun así cuenta con un gran riff, aunque su melodía no esté a la altura.
El final se va acercando con Bijou, una pieza atmosférica al estilo de Pink Floyd en The Division Bell, suave y placentera. No es la gran cosa, pero se disfruta. Lo mejor es la letra, tan sólo una pequeña pero sensacional frase: "You and me we are destined / To spend the rest of our lives with each other / The rest of our days like two lovers / For ever".
Y ahora se supone que debo hablar de The Show Must Go On. Debo decir que tal vez se trate de la canción más emotiva de toda la historia. Se trata de una canción épica, con sintetizadores escalofriantes y una melodía sobrecogedora, de esas que quitan el aliento. La guitarra de May es más solemne que nunca, el estribillo es antémico, y ¿cómo olvidar ese puente tan brillante de "My soul is painted like the wings of butterflies"? Así que musicalmente es perfecta, pero lo que verdaderamente importa aquí es la letra. Se trata de la despedida de Freddie de la faz de la tierra, su canto de cisne. Es imposible escucharla sin ponerse a llorar, y sin duda es la mejor despedida que podría haber tenido cualquier maldita banda de rock. Freddie comienza preguntándose para qué vivimos, qué buscamos, para luego desembocar en ese estribillo increíblemente desgarrador de "The show must go on / The show must go on / Inside my heart is breaking / My make-up may be flaking / But my smile still stays on". Freddie nos dice que se va, y que el show debe continuar sin él. "En el interior mi corazón se está rompiendo / Mi maquillaje tal vez se esté cayendo pero mi sonrisa sigue ahí". ¡Por dios! ¿Hay algo más triste que esto? Luego se sigue preguntando las razones de la vida, y larga otra frase genial como "Outside the dawn is breaking / But inside in the dark I'm aching to be free". ¿Y qué decir del puente? Es la parte más emotiva de la historia del rock, sin dudas. "My soul is painted like the wings of butterflies / Fairytales of yesterday will grow but never die / I can fly, my friends!". Freddie nos relata su ida al cielo, como un ángel con alas de mariposas, diciéndonos que estará mejor ahí y que no nos preocupemos. Finalmente, se despide diciendo que seguirá luchando para que el espectáculo continúe. The Show Must Go On es la expresión mas sincera jamás oída en un disco de rock, es un hombre enfrentando a la muerte, diciéndole "no te temo", cantando con más fuerza y convicción que nunca, sin vacilar, consciente de que es el final y de que debe irse sonriendo. Una experiencia devastadora, poderosa y brillante. Después de todo, debajo de todo el maquillaje, las máscaras y la ropa, Freddie tenía un alma. En otras palabras, y para todos los que lo descalifican por su orientación sexual, Freddie era un hombre.
De esta manera tan emotiva termina la carrera de Queen. Un disco decente, con sus fallas, pero con algunas canciones que realmente valen la pena. Un 7+.