viernes, 23 de marzo de 2012

Spinetta y Los socios del desierto (1996) - Spinetta y Los socios del desierto



Puntuación: 10-

Mejor tema: La orilla infinita o Jazmín

Tracklist

CD1
1. Cheques
2. Paraíso
3. Los duendes
4. Sub rebaño
5. Bosnia
6. Luz sin freno
7. Cuenta en el sol
8. Diana
9. ¡Oh! Magnolia
10. Luna de abril
11. Se convirtió en la noche
12. Tony
13. Así nunca encontrarás el mar
14. Cuentas de un collar
15. Mi sueño de hoy
16. Zonda
17. La orilla infinita

CD2
1. Nasty People
2. Holanda
3.La espera
4. Espejo en una sombra
5. Jardín de gente
6.  Las olas
7. Jazmín
8. Wasabi flash
9. La luz te fue
10. El rebaño del pastor
11. Puyen de abril
12. 2 de enero
13. Cuenco de sal
14. El sol y la afeitadora eléctrica
15. Collar
16. Duende


  ¿Quién iba a esperar un power trio de garaje y hard rock después de una banda sonora para una película y un álbum compilatorio? Nadie, no me mientan.
Luis Alberto Spinetta decide volver a los viejos tiempos. Aquellos momentos en los que barría riffs avasallantes, solos desgarradores, y lucía su guitarra como principal protagonista de su música. En fin, retorna a Pescado Rabioso.
Ahora, tampoco se imaginen a un Luis totalmente virulento y crudo. Spinetta sigue teniendo sus pasajes dulces, amorosos, dramáticos y levitantes. ¡Hasta se permite unas joyas pop! Todo con un sonido más moderno que en sus viejas épocas. No por hacer uso de elementos nuevos, como lo hacia en los 80, si no moderno por poseer ese swing, ese toque garaje y urbano.
  El único punto malo de este disco es el relleno. Tiene temas que consisten en pequeñas tiras de menos de un minuto con un locutor gallego que nadie entiende por qué está, y zapadas cortas sobre riffs o secuencias de acordes de otros temas del mismo disco. De más está decir que eso era de esperar de un disco que tiene 33 tracks (!!!). Bueno, ahora si, los temas.
  Cheques es un rock corto, movido, y poseedor de un pegadizo riff, una atrevida melodía y un gran solo. Es el primer toque urbano del disco.
  Paraíso comienza con unos muteos cálidos y una batería platillada (inventé un adjetivo, ¿vieron?). Esta ves el tema es bastante más pop. Tiene una melodía pegadiza, un estribillo levitante, y un acompañamiento suave.
  Los duendes tiene una batería que a veces puede llegar a agotar a uno, pero la buenísima melodía y el corte dinámico del estribillo hacen todo mucho mejor. Nunca entendí porque Wirtz, teniendo esa técnica, es tan poco moderado con el volumen de sus golpeteos. Al final, se puede escuchar un solo muy rockero y distorsionado de Luis, cosa que agrega otra cosa más a considerar.
  Como una anticipación a El rebaño del pastor se escucha Sub rebaño, tema que, como algunos otros, no entiendo qué hace ahí.
  Bosnia es probablemente el tema más rockero del disco. Al principio todo es calmo. Se escucha un arpegio liviano con cortes distorsionados y una melodía que anticipa que luego todo va a explotar en un solo desgarrador. Y eso sucede. Se escucha a un Spinetta, en un memorable solo, haciendo un excelente uso combinado de su pedalera y su habilidad de improvisación.
  La melodía, el aire jazzero y tranquilo, el solo de guitarra acústica del medio y los rasguidos etéreos de La luz sin freno hacen de éste un tema grandioso.
  Olvidando la delicadeza poética de la canción anterior, Cuenta en el sol muestra al Spinetta rockero y virulento del que les hablaba. El riff rítmico de la canción es ultra pegadizo, y su solo anticipado por un “¡Vamos Luigi!” se corresponde perfectamente al aire urbano y movido de este track.
  Diana me aburre. La idea al principio es agradable, pero no lo demasiado como para repetirla así. Este es el primer tema acústico del disco, y no esperen que todos sean así.
   Aparece con rasguidos, bajos jazzeros, y con un áurea baladesca ¡Oh! Magnolia. Su melodía movida es excelente, y cabe destacar el corte del medio que tiene ese motivo de voz que se repite.
  Luna de abril es una balada spinettiana y ensoñadora, que tiene guitarras frágiles y voces flotantes cantando melodías dramáticas. Su solo algo distorsionado queda muy bien.
  Se convirtió en la noche es increíblemente grandioso. Ese riff introductorio es como una droga, y las melodías son todas exquisitas, dulces, movidas y a la ves solemnes. Sólo escúchenla. Dios, es hermosa.
   Tony es algo monótona, y el corte introductorio es poco entusiasmante.  El estribillo si es muy bueno, pero no alcanza a alzar la canción hacia los highlights.
  El riff tan urbano como el de Cuenta en el sol de Así nunca encontraras el mar es nuevamente increíble. La melodía garaje es movida, y el solo a lo Bosnia que le precede es algo inesperado pero muy bueno al fin.
  En Diana, con ese “no esperen que todos sean así” me refería a esto. Cuentas de un collar si que es un tema acústico hermoso. Esa es la palabra perfecta para describirlo. Escuchen esas guitarras pastorales, esos teclados melódicos y esa voz emotiva. Todo es perfecto, todo es Spinetta.
  Mi sueño de hoy aparece con una guitarra etérea y levitante, una batería liviana y un contrabajo jazzero. La melosa melodía es excelente, el solo de contrabajo eléctrico además de serlo, agrega un aire de sutileza jazzera impresionante.
  Zonda es… relleno. ¿Qué más decir?
  La orilla infinita es probablemente el  mejor tema del disco. Me recuerda al estilo de viejas mascarillas: todo es armonioso, liviano y etéreo. Las melodías son inconmesurablemente hermosas, y el final me hace soltar una lágrima. Escuchen ese susurro lloroso que dice “La inmensidad de tus ojos apenas sostenidos por las estrellas invisibles, que ansían mi silencio como la noche ansía el día”.
  Nasty people es igual a Cheques, nada más que no tiene un solo tan creativo. Pero lo que si tiene es un ritmo moderno totalmente nuevo en Spinetta. El inglés queda a la maravilla con ese swing urbano.
  Holanda es una joya pop a lo Beatle, lleno de melodías buenísimas, rasgueos simples y baterías fuertes.
  Otra canción hermosa es La espera, que tiene melodías algo extrañas pero fascinantes, cortes con teclado y un estribillo muy pegadizo.
  Espejo de una sombra es el segundo rocker del disco, y tiene a un Luis gritón con una base sólida y fuerte, y un solo encantador.
  Entre todo el rock pesado, las guitarras distorsionadas y las melodías rockeras se escucha Jardín de gente, un tema que bien podría estar en El jardín de los presentes (entiendan que es por la música: no voy a ser tan estúpido de decir esto por los nombres). Todo en este tema es iluminador, esperanzador, dulce, emotivo, y amoroso. La melodía es solemne, y el intermedio con sus teclados queda excelente. Ni hablar de “el collage de la depredasión humana”, frase que Luis susurra al final.
  Las olas no tienen una melodía tan buena como para ponerla en los highlights, pero la mejor parte es el corte que está sobre el final, que sirve para mostrar otro matiz urbano en Spinetta.
  Jazmín, como Jardín de gente, es hermoso. Su amorosa, dramática, levitante, y acaramelizada melodía es increíble. Es con estos temas con los que  me pregunto por qué es que Luis tuvo que irse… Es decir, la belleza de esta canción va más allá de la estética del rock. Es una canción que tendría que estar entre las listas de las mejores canciones de la cultura latinoamericana.
  Wasabi flash, la zapada de la que les hablé al principio es buenísimo. Al principio no tanto, pero cuando Spinetta hace uso de su pedalera todo se torna increíblemente rockero, adictivo y apasionado. Otra de las tantas pruebas de la habilidad de Luis como guitarrista.
  La luz te fue me gusta pero me resulta exagerada. Es decir, no era necesario estar tanto tiempo repitiendo algo tan monótono. Además, me parece un abuso de la distorsión, y la batería es agotadora. La melodía es básica y aburrida, pero lo que vale verdaderamente la pena aquí es el solo cavernícola del final: una de las razones por las cuales no marco como lowlight a este tema.
  El rebaño del pastor es solemne. Su melodía emotiva, y sus acordes dramáticos son hermosos. Además, los detalles en teclado que luego se van agregando son muy entretenidos.
  Bueno… Puyén de abril no es nada más que un solo de guitarra suelto y un locutor español. Obvio relleno.
  La amorosa, iluminadora y hermosa 2 de enero está repleta de cosas sublimes: las melodías, la letra, el acompañamiento y el solo intermedio.
  Más relleno inútil.
  Un silbido sencillo y dulce abre El sol y la afeitadora eléctrica, tema que además de tener una de las mejores melodías del disco, tiene un estribillo muy pegadizo y hermoso. Bah, aquí todo es así: la perfección melódica es lograda.
  Collar o “Repaso rápido de Cuentas de un collar” es… bueno, ya lo expliqué. Si bien no es nada nuevo eso de agarrar un tema del principio del disco y repetirlo más rápidamente, Spinetta decidió hacer eso no con cualquier tema: no olvidemos la hermosísima melodía de cuentas de un collar. Además, aquí se le agrega el teclado, que va soltando voces como si fueran coritos. Hubiera sido un final emotivo…
  Duende creo que fue puesto ahí nada más que para arruinar el final. No sirve de nada.

  Es sabida la intensa lucha que Luis Alberto tuvo que hacer para que este disco fuera publicado (y encima dos años después de su grabación). No voy a ponerme a contar eso nuevamente (¿Quién no lo sabe?), ni tampoco voy a repetir el cliché de “Luis fue muy fuerte, hizo lo que pensaba y no abandonó su ideología nunca en su vida". Si bien es cierto, todos lo saben y mi intención ahora es reseñar un disco, no hacer un homenaje.
  Odio y amo a la vez a Daniel Wirtz. No lo entiendo. Es un gran baterista: sabe exactamente qué tiene que golpear, y lo hace todo en su debido momento. Pero no puedo entender porque toca todo tan fuerte. Si, es sólo eso, y les parecerá estúpido, pero en temas como Jardín de gente una batería a ese volumen queda mal. Yo creo que le faltó un poco más de flexibilidad de adaptación a los distintos géneros que interpretaba. 


   

domingo, 18 de marzo de 2012

Introducción a Queen


Me dispongo a analizar el debut de esta banda inglesa, pero antes me gustaría darle una especie de mini-introducción al grupo en general. 
Por empezar, me sorprende como la crítica en general ha ignorado continuamente a Queen. La Rolling Stone, por ejemplo, ubica a A Night At The Opera en el puesto 230 de su lista de los mejores álbumes de la historia, y a Bohemian Rhapsody en el 163º lugar en su lista de mejores canciones. 
Este desprecio, si se quiere, se contradice con la gran popularidad de la banda en todo el mundo. Hay millones de personas que no conocen absolutamente nada de Queen, y sólo escucharon los Greatest Hits, y aun así la nombran como una de sus bandas favoritas. Entonces, se da por un lado una infravaloración del grupo, por parte de la crítica especializada, y una sobrevaloración por parte de la masa. 
La propuesta musical de la banda es extremadamente interesante e innovadora y, si bien no podría ingresar al mausoleo de las mejores bandas de toda la historia (por cuestiones que ya detallaré), es indudable que es una de las grandes bandas que ha dado el rock. 
A mi manera de ver, es una de las propuestas más interesantes y originales de la historia. En los 70, había dos maneras de trascender: o haciendo progresivo, o haciendo hard rock. Pues bien, Queen no se decidió por ninguno. Lo de Queen es una propuesta increíblemente heterogénea, a tal punto que podrían ser la banda más variada de la historia junto con los Beatles. 
La música de Queen viró del heavy metal a un rock muy extraño con influencias netamente clásicas y barrocas, muy ampuloso y grandilocuente, luego mezclaron rock con ópera (!), hicieron vaudeville, music-hall, rock and roll simple, blues, funk, bolero (!), ragtime, música disco, música rock con una atmósfera barroca repleta de sintetizadores. 
Pero esto no significa que no hayan tenido un estilo original, propio. Por el contrario, es difícil encontrar una banda con un sonido tan distintivo como el de Queen. Analizando integrante por integrante, nos encontramos con una gran calidad en cada uno de ellos. 
No es necesario hablar de la voz de Freddie, uno de los mejores vocalistas que ha dado el rock. Podía cantar una balada de la forma más triste posible y, luego, pasar a cantar el hard rock más ruidoso con una furia descomunal. A la vez, fue uno de los grandes tecladistas que se hayan oído en el rock, con indudables influencias clásicas que generaron una de las personalidades más atrayentes de la música moderna. Otra de sus cualidades era que era un frontman nato: arriba del escenario, cualquier cosa parecía posible para Freddie, y no en vano Queen es considerada la mayor banda de "arena-rock". Por último, Freddie fue uno de los más grandes compositores de toda la historia, y definitivamente estaba un peldaño por encima de May. Sus melodías son memorables, poseía una gran consistencia y una gran diversidad de recursos, y además fue el precursor del rock-ópera, una de las combinaciones más atípicas y maravillosas que haya dado el rock.
Sus composiciones geniales son cuantiosas: Keep Yourself Alive, Great King Rat, Liar, Ogre Battle, The Fairy Feller's Master Stroke, The March Of The Black Queen, Killer Queen, Flick Of The Wrist, Death On Two Legs, Love Of My Life, Bohemian Rhapsody (con componer ésta sola ya hubiese bastado), You Take My Breathe Away, The Millionaire Waltz, Somebody To Love, Good Old-Fashioned Lover Boy, We Are The Champions, Get Down, Make Love, Jealousy, Bicycle Race, Don't Stop Me Now, Play The Game, The Miracle, Innuendo, I'm Going Slightly Mad...



Pero no estaba solo. Brian May es uno de mis guitarristas favoritos, y posee el que tal vez sea el estilo más distintivo en la guitarra de todo el mundo. De chico, no poseía dinero para comprar una guitarra, entonces construyó la suya propia, y así consiguió un sonido único, con una especie de eco y reverberancia especiales. Un sonido original, totalmente propio y reconocible a la legua. Daba muestras de virtuosismo cuando era necesario, pero generalmente no le hacía falta hacer gala de su rapidez, sino que entregaba riffs descomunales y líneas de guitarra totalmente clásicas y épicas. Realmente podía hacer cualquier cosa con la guitarra: furiosos riffs thrash (Stone Cold Crazy), orquestaciones clásicas de guitarra (Procession, God Save The Queen), imitaciones de trombones, flautas y secciones enteras de viento (Misfire, Good Company), efectos extraños y geniales (Brighton Rock, Keep Yourself Alive), secciones hard-rock demoledoras (Father To Son, Bohemian Rhapsody), solos que te hacen llorar (Love Of My Life, Bohemian Rhapsody), solos gentiles y entretenidos (Killer Queen, Lazing On A Sunday Afternoon), solos furiosos y rockeros (Great King Rat, It's Late). Además, si bien estaba un poquito por debajo de Freddie en materia compositiva, también fue brillante en este rubro. Se pueden enumerar un montón de grandes temas que aportó al mundo: Doing ALl Right, White Queen (As It Began), Now I'm Here, '39, The Prophet's Song, Tie Your Mother Down, Long Away, Teo Torriate (Let Us Cling Together), We Will Rock You, All Dead, All Dead, It's Late, Fat Bottomed Girls, Dead On Time, Dragon Attack, Save Me, I Want It All, Show Must Go On, etc. Realmente eran una increíble pareja compositiva, y hasta podrían haber alcanzado a los Beatles de no ser por el hecho de que Lennon-McCartney sacaban de 6 a 8 temas excelentes por disco, mientras que Mercury-May sacaban un promedio de 4 a 6, además de que estos últimos los intercalaban con un relleno mucho menos decoroso que la pareja de Liverpool.

John Deacon era un muy buen bajista, destácandose en algunos riffs brillantes como el de Dragon Attack o en Another One Bites The Dust y en algunas líneas brillantes comoFather To Son o The Millionaire Waltz. Sus composiciones no variaban mucho de las canciones pop, pero eran muy buenas y ocasionalmente logró ponerse al lado de Freddie y Brian en cuanto a melodías (You're My Best Friend, Spread Your Wings, Who Needs You, In Only Seven Days, I Want To Break Free).
Roger Taylor, por su parte, es un buen baterista, aunque deja que desear tanto como compositor y como cantante. Compositivamente, en un principio fue el mñas rockero de los cuatro, con temas bastante pesados como Modern Times Of Rock And Roll o Sheer Heart Attack. Luego, a partir de Jazz, viró increíblemente hacia viñetas funk y disco como Fun It o Coming Soon. En todo caso, siempre fueron canciones mediocres, con sanas excepciones como Tenement Funster, I'm In Love With My Car o These Are The Days Of Our Lives. Como vocalista, en fin, ¿qué necesidad hay de que cante cuando al lado tiene a una de las mejores voces de la historia? Aunque hay que admitir que cuando no es el vocalista principal, posee un falsete realmente genial como los que abren My Fairy King y In The Lap Of The Gods.Otro factor a destacar de la banda son los coros. ¿Hay alguna banda con mejores armonías vocales que Queen? No lo creo. Freddie se vio influido por la ópera, y quiso fusionarla con el rock, y esto fue posible gracias a las cualidades sobrehumanas de los integrantes en materia vocal. ¡Escuchen la fantástica sección operística de Bohemian Rhapsody, o los coros inmaculados e increíblemente angelados de You Take My Breathe Away! No hay palabras.Pero en fin, Queen fue un grupo variado, con un estilo distintivo, con integrantes brillantes en lo suyo y con grandes composiciones. ¿Por qué no puede ingresar al olimpo de los más grandes? Por el relleno. Cada disco de Queen tiene relleno innecesario. Es algo que verdaderamente me frustra, ya que uno se pone a pensar en la cantidad de buenas canciones que hicieron, en lo únicos que son algunos de sus discos, y no deja de lamentarse porque siempre hay un par de temas -o tres, o cuatro, o la mitad- que no están a la altura. Si se hubiesen esforzado más en ese punto, en el disco como unidad redonda, tal vez estaríamos hablando de la mejor banda del universo. Ahora, también tiene algunos que otros pequeños defectos. En los 80, la verdad es que la banda dio asco. Se vendieron, simplemente, dejando atrás sus fusiones de los 70 para pasar a hacer música disco y pop comercial para la radio. Luego intentaron volver a un sonido más rockero, pero ya habían perdido el rumbo y fracasaron. Las letras son otro tema. A mí verdaderamente no me molesta, ya que cuando se es consciente de que las letras no son el fuerte de la banda, simplemente hay que dejar de prestarles atención, pero hay que admitir que muchas de sus letras dan asco, literalmente (las letras de este primer disco son particularmente abominables). Al final de su carrera, sin embargo, mejoraron, dando letras verdaderamente emotivas en el momento más difícil de su carrera. Otro punto a destacar es su teatralidad: muchos se quejan de que la banda nunca exprese emociones, sino que parezca más un producto hecho para el show. Me puedo dar cuenta de ello en muchos momentos, pero francamente me parece algo destacable más que criticable, que lo distingue de las otras bandas. En fin, Queen es una banda que no puede convertirse en una banda excepcional porque ninguno de sus discos es perfecto, y siempre se puede encontrar relleno por aquí o por allá, pero si nos olvidamos de eso, encontraremos una propuesta inusual, atrayente y muy divertida. ¿La banda más entretenida del rock? No descartaría la idea.

The miracle (1989) - Queen


Puntuación: 8

Mejor tema: Was it all worth it

Tracklist
01. Party
02. Khashoggi's ship
03. The miracle
04. I want it all
05. The invisible man
06. Breakthru
07. Rain must fall
08. Scandal
09. My baby does me
10. Was it all worth it


¡Qué título tan acertado! ¡Por dios! ¡Esto sí que es un milagro! ¿Quién lo diría? Luego del penoso, olvidable, irritante, lastimero A Kind Of Magic, cualquiera pensaría que Queen estaba totalmente acabado. Pues bien, Freddie y sus amigos se ríen de todos los que pensaron eso, y sacan este muy buen disco. 
Así es: esto no es mediocre, ni decente, ni disfrutable. Es sencillamente bueno. Muy bueno. Sepan que un ocho es una nota muy alta, y más para un grupo como Queen, que a esa altura de su vida estaba más cerca del asilo que de sus tiempos de gloria. Pero la verdad es que The Miracle no tiene mucho que envidiarle a los discos de los 70 de la banda, y se encuentra a la misma altura de otros álbumes mucho más ponderados como Queen o Sheer Heart Attack. 
¿Qué es lo que hace tan bueno a este disco? Las canciones. Simplemente eso. A simple vista, el estilo de Queen en este disco no está muy alejado de lo que habían venido haciendo en los 80. Baladas, pop, rockers y algunos intentos funkie. Pero mientras en los discos anteriores la banda se mostraba desganada, abúlica, aquí suenan completamente enfocados. ¿Cómo explicarlo? Las baladas en este disco vuelven a ser emocionantes, tal como en las viejas épocas. Las melodías vuelven a ser preciosas. Los sintetizadores están perfectamente usados. Y, sobre todo, la banda vuelve a rockear. Desde Jazz (más de 10 años) que Queen no rockeaba como debía. Pero aquí parece que recobraron la memoria. 
Ciertamente no comprendo el por qué de este repentino cambio, pero lo agradezco. Tal vez la banda se puso las pilas sabiendo que estaban en las últimas: así es, a estas alturas Freddie ya estaba consciente de su terrible enfermedad. Por eso también las letras comienzan a mejorar, dando una experiencia emocionalmente fuertísima. 
Hay relleno, pero no se me hace muy terrible: no esperen nada atroz como la mitad de las canciones de A Kind Of Magic. No obstante, la principal razón de esta alta nota está en los highlights. The Miracle, I Want It All y Was It All Worth It están entre lo mejor que jamás tocó la banda, y realmente me sorprende esta increíble mejora. En los discos anteriores las mejores canciones eran tan sólo las que mejor melodía tenían. En cambio estos son verdaderos clásicos, rockean, tienen garra, mueven a las lágrimas, son potentes. 
Es por eso que este disco es tan bueno. sus puntos altos son muy altos. Y como el relleno no es mucho, puedo ponerle un ocho sin remordimientos. Cierto es que, al margen de esas tres canciones, el resto no es nada brillante, pero qué mas se le puede pedir a la banda? Queen hacía años que había dejado de ser una fuerza creativa como la que había sido. No podemos pedir una obra maestra. Contentémonos con un buen disco y con algunas canciones maestras. 
Y si bien dije que el sonido del álbum no se distanciaba mucho de los anteriores discos, en cierta parte no es verdad. Porque el sonido de The Miracle posee una diferencia: los sintetizadores. Si hay una cualidad que distingue a este disco son los sintetizadores. Claro, Queen antes los usaba, pero de manera vulgar y genérica. En cambio aquí, son utilizados con muy buen gusto y creatividad, renunciando al sonido barato del pop ochentoso para pasar a sonar épicos como en Scandal, circenses y originales en The Miracle o devastadores como en Was It All Worth It. 
Tal vez estas palabras sean muy indulgentes para un 8-, pero teniendo en cuenta el contexto musical que atravesaba Queen, y el difícil momento personal de su líder, son merecidos los elogios. Viva Queen, he dicho.
Este disco comienza con un temita de relleno que, no obstante, hubiera sido destacado en el disco anterior. Se trata de Party, una canción bailable y muy liviana, pero que sigue siendo interesante por contar con una percusión bastante heterodoxa y una melodía y armonías vocales bastante extrañas y originales. 
Unida al anterior track viene Kashoggi's Ship (qué título tan extraño). Se trata de un rocker a la vieja usanza, y tampoco es la gran cosa, pero cuenta con un buen riff y una explosión rockera bastante estruendosa al final. Estas dos canciones no pasan de lo disfrutable, pero en todo caso suenan gloriosas de acuerdo a lo que anteriormente habíamos escuchado de Queen.
Pero el dúo de canciones que siguen es lo que realmente convence al oyente de que la banda definitivamente ha vuelto. Primero está la brillante balada The Miracle, con una melodía antémica y celestial que emocionaría a cualquiera. Los arreglos circenses de sintetizadores son una cuota de creatividad inesperada y el solo de Brian es cortito y hermoso. Al final de la canción la banda se despacha con una sección de hard-rock acelerada y violenta. Puede sonar algo fuera de lugar, pero para mí no hace más que terminar de redondear una canción perfecta. Por cierto, ¿no les parece que la transición entre esta parte rockera y la coda final es de lo más extraña? Suena como si las hubieran superpuesto de manera apresurada. Raro. La letra es una utopía de Freddie, diciendo que todo lo que acontece en la Tierra es un milagro, desde Jimi Hendrix hasta la torre de Babel, y que el milagro restante es que todos los hombres nos amemos. Es algo ingenua, sí, pero creo que Freddie no quiso ser menos que Lennon o Waters y también quiso dejar un mensaje serio antes de morir. En cualquier caso, me suena bastante sincero.
En fin. Luego llega I Want It All y uno le agradece al cielo. ¡Hace cuánto que Queen no rockeaba! Desde Dead On Time todo habían sido rockers genéricos y olvidables. Pero aquí la banda retoma la electricidad con toda la furia almacenada durante tantos años. Esta sola canción tiene más energía que The Works y A Kind Of Magic juntos. Comienza con un riff infernal, salvaje y endemoniado. Los versos son geniales, y la melodía en el estribillo es clásica. ¡Escuchen esa sección del medio! Por un momento la banda se calla y queda Freddie cantando preciosamente junto a los sintetizadores que simulan un arpa o algo así. ¡Qué bello! Pero rápidamente vuelve toda la artillería, y antes de que nos lo esperemos, Brian nos lanza un solo aceleradísimo, pesadísimo, violentísimo y todos los "ísimo" que se les ocurran, en un momento realmente furioso y excitante. Brillante.
The Invisible Man es la peor canción del disco, pero aún así no es tan mala. Los sintetizadores aquí sí suenan tontos, y la melodía es estupidísima, pero el riff de bajo es pegadizo y la canción se ve salvada por otro solo iracundo y genial de May. Se ve que se sacó las ganas de tocar solos en este disco. Lo comprendo: había estado alejado bastante tiempo de ellos. La cuestión es que esa inclusión de un solo de rock pesado en el medio de una canción casi disco hace que el tema no merezca ser un lowlight. La letra es, ahora sí, paupérrima, hablando de un "hombre invisible": "When you hear a sound that you just can't place / Feel somethin' move that you just can't trace / When something sits on the end of your bed / Don't turn around when you hear me tread / I'm the invisible man i'm the invisible man /Incredible how you can see right through me". ¿Esto es los Cazafantasmas o qué? Lo que sí destaco son los gritos que tira Freddie cada vez que se luce un instrumentista: al 0:54, antecediendo al riff de bajo, "John Deacon!"; a los 2:10, durante el solo de guitarra, "Brian May Brian May!"; y a los 3:13, en el redoble final, "Roger Taylor!".
El lado B abre con Breakthru, que es la mejor de las canciones "normales". Tal es así que, por más que esté a años luz de los otros tres temas en rojo, se merece ser un highlight. Siguiendo el paradigma de Don't Stop Me Now, comienza con unas masas corales brillantes y hermosas que al grito de "Now!" desembocan de la nada en un riff de bajo pegadizo, divertido y discotequero. El resto de la canción se mantiene con un ritmo acelerado, una melodía fantástica y coros sensacionales, además de una letra optimista y romántica.
Rain Must Fall es algo nuevo para Queen. Se trata de una canción latina, con aires caribeños y movidos. Es inocua, pero la melodía es intoxicante y la guitarra de May vuelve a destacarse. 
Después viene Scandal, una especie de rocker lento con sintetizadores muy épicos y grandilocuentes. Tal vez demasiado, pero en fin, la canción sigue siendo muy buena, con una melodía brillante, guitarras penetrantes de Brian y una letra dramática. 
My Baby Does Me es una viñeta de pop comercial, sólo que muy buena. El riff de bajo es irresistiblemente funk, la melodía es fresca y la canción en general es un ejemplo de como el pop comercial puede ser encarado con elegancia y buen gusto.
Claro que esto no es nada, NADA, al lado de la épica que cierra el disco. Was It All Worth It es el mejor tema del disco, uno de los mejores de Queen y hasta me atrevería a decir uno de los mejores de toda la historia. Comienza subrepticiamente, con unos sintetizadores misteriosos e intrigantes. Y de la nada, todo explota en un riff de hard-rock totalmente furioso, rockero y pesado, de los mejores riffs jamás oídos. La canción se desliza por una melodía épica y fenomenal, sintetizadores brillantes y quiebres de guitarra geniales. El estribillo es de una grandeza increíble, con una de las melodías más hermosas jamás creadas. En el medio aparecen también unas orquestas oscuras y extravagantes antes de la aparición de un nuevo solo de Brian tan rockero como los anteriores. Después llegan los efectos orquestales de sintetizador, inesperados y brillantemente creativos, antes del reprise de la melodía principal. Todo termina como había empezado, con ese riff fulminante rompiendo los parlantes. Sensacional. La letra es igual de buena, y podría ser la mejor que hizo Queen hasta el momento. Es una especie de balance final de Freddie sobre su vida que ya se extingue, y él se pregunta si acaso valió la pena: "What is there left for me to do in this life / Did i achieve what i had set in my sights / Am i a happy man or is this sinking sand / Was it all worth it was it all worth it / Yeah now hear my story let me tell you about it / We bought a drum kit blew my own trumpet / Played the circuit thought we were perfect / Was it all worth it / Giving all my heart and soul and staying up all night / Was it all worth it / Living breathing rock'n'roll a godforsaken life". No obstante, al final Freddie se dice que sí, que todo valió la pena: "Was it all worth it yeah yeah / Giving all my heart and soul staying up all night / Was it all worth it / Living breathing rock'n'roll this never ending fight / Was it all worth it was it all worth it / Yes it was a worthwhile experience / It was worth it". Una confesión emocionante, y es realmente para aplaudir la entereza de Freddie. Indescriptible.
Y así termina este gran disco. Tiene relleno, pero la gran calidad de los highlights le otorgan un merecido 8-. Brindemos por el regreso de Queen.