jueves, 1 de marzo de 2012

The piper at the gates of dawn (1967) - Pink Floyd


Puntuación: 8+

Mejor tema: Astronomy domine

Tracklist
01. Astronomy domine
02. Lucifer sam
03. Matilda mother
04. Flaming
05. Pow R. Toc H.
06. Take up thy stethoscope and walk
07. Interstellar overdrive
08. The gnome
09. Chapter 24
10. The scarecrow
11. Bike

                          

  Es que, verán, en este disco el líder del grupo era un tal Syd Barrett. Y se ve que Syd estaba medio loco, y componía canciones. Y su locura era traspasada a sus canciones. Y también su locura era traspasada a sus letras. Y lo que queda de ese cóctel es uno de los álbumes más esquizofrénicos y fumados de toda la historia. 
Mientras en 1967 se daba el verano del amor, y bandas como Jefferson Airplane o Love buscaban enfocar la faceta alegre del LSD, con paisajes campestres, sexo libre y demás cosas, Pink Floyd (sí, esto es Pink Floyd) se enfocaba en la faceta ácida del LSD. El resultado es un álbum mucho más oscuro y demencial que cualquier otro disco psicodélico de la época. No veo en realidad por qué esto tiene que ser más psicodélico que, por ejemplo, Magical Mystery Tour -ambos combinan locuras rayadas y canciones casi infantiles- pero es indudable que es menos amigable. La voz lunática de Barrett, con la batería ácida de Mason y los teclados drogados de Wright, conjugan un sonido insano y descerebrado, que no se digiere fácilmente. Compositivamente, no es un álbum genial, pero la manera en que se presentan las canciones es totalmente novedosa. Nadie había tocado así hasta el momento. Y conste que no estoy hablando en el sentido experimental, sino en el sentido de que nadie se había animado a tocar de manera tan lunática. En síntesis, si no te animás a probar el LSD pero querés saber cómo se siente, te recomiendo que te sientes a escuchar The Piper At The Gates Of Dawn. No sé si será el lado más interesante de la psicodelia, pero seguramente es el más extremo. 
Ahora, tampoco es que sea una cosa inescuchable. La verdad es que la psicodelia generalmente luce un lado infantil, y esto se puede observar claramente en este disco. Es que, después de todo, la infancia es una etapa delirante, ¿no lo creen? Así, mezclado con cosas intangibles como Astronomy DomineTake Up Thy Stethoscope And Walk o Interstellar Overdrive, hay viñetas infantiles alegres y casi idiotas en su sencillez como The GnomeThe Scarecrow o Bike. Es que Barrett era en algún rincón de su mente un niño. ¿Por qué hablaría tanto sino de gatos, brujas, cuentos de hadas, gnomos, espantapájaros, bicicletas o muñecos de jengibre? Barrett es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto, y juega con la psicodelia como un niño que juega con una muñeca. Experimenta, ve cómo quedaría esto si se cambia para allá, cambia la dirección de las melodías, explora solos casi atonales. 
Entonces, tenemos un álbum con un sonido único, influyente y esquizoide, con algunas melodías infantiles, algunas canciones de fogón mezcladas con delirios dignos de Lewis Carroll. Pero, sinceramente, es la consistencia lo que arruina el álbum. Comienza esplendorosamente, pero se va apagando, y al fin resulta que solo tiene 5 highlights (y uno que, en su mayor parte, tampoco se disfruta mucho). Eso alcanzaría para un 8- débil, pero lo revolucionario y único del sonido lo hacen subir a un 8+, que además creo que es la nota que más se adapta a mis gustos, ya que realmente disfruto bastante del álbum en conjunto y sería exagerado otorgarle un 8-. Como conclusión, es un disco claramente sobrevalorado -Barrett no era el gran genio de los Floyd, eso está claro- pero es único y es una escucha obligada si presumís de conocedor del género.
Vamos a los temas. Todo lo que dije del sonido se aplica claramente en el primer tema, Astronomy Domine, uno de los temas más terroríficos y demoledores que hayan abierto un disco de rock. Una letra espacial, un riff alucinante, macabro y devastador, un ritmo colosal de batería, una melodía tan esquizofrénica e impredecible que te enerva y una sección media con voces salidas del más allá siniestra, que simplemente te destruye la cabeza en una especie de mezcla entre nervios, locura y dolor. La canción en sí es un martirio, el perfecto soundtrack para una escena dolorosa y cruel. Es esta neurosis tan infernal, tan agobiante, tan demente, lo que la hace tan genial. 
Otro riff fenomenal (y mucho más amigable) abre Lucifer Sam, un rock con melodías pegadizas, efectos astronómicos y un solo devastador (el que empieza a los 1:31) que se me asemeja a un ovni alunizando en la superficie terrestre. La letra fue polémica, ya que mucha gente creía que cuando Syd hablaba de Lucifer Sam se refería al diablo (siempre sentado a tu lado), aunque según él era tan sólo un gato. 
Matilda Mother es aún más atmoférica, una oda mágica a los cuentos que cuentan las madres antes de que sus hijos se duerman, con una melodía ensoñadora, un órgano letárgico, un bajo maquiavélico y otro solo (esta vez de órgano) majestuoso, con un siniestro estilo arabesco (el solo en sí parece sacado del Prince Of Persia). 
El siguiente tema, Flaming, ya no es tan genial, pero sigue siendo bueno, con una sección media (otra vez) muy extraña y una melodía también rara a la que se van agregando instrumentos de a poco hasta alcanzar un cierto clímax. La letra habla de brujas, y utiliza palabras que nunca creí que podrían usarse en una canción de rock, como "edredón" o "ranúnculos". 
Pow R. Toc H. ya desde el nombre es mucho más extraña, con sonidos guturales al principio que luego devienen en deliciosos pianos jazzeros. Pero el placer no dura mucho, y cuando nos damos cuenta nos vemos de nuevo envueltos en lugares terroríficos con guitarras lunáticas y efectos extraños. 
La primera composición de Waters es la mediocre Take Up Thy Stethoscope And Walk. Como composición es una basura, ya que la parte cantada es lisa y llanamente idiota, pero la mayor parte del tema consiste en, nuevamente, solos voladores de órganos y guitarras y una batería endemoniada, en lo que hasta ese momento es lo más esquizofrénico del álbum. 
Y si hay una canción que le quite este título es la siguiente, el monstruo Interstellar Overdrive. El riff brutal que lo abre es devastador, y es de lo más rockero que se oye en todo el disco, pero la canción, en vez de adentrarse en lugares comunes con un buen rock pesado, prefiere viajar por los lugares más lunáticos de la galaxia, en un instrumental de casi 10 minutos de locura con órganos de iglesia apocalípticos, bocinas chillonas y demás guitarras mutiladas. Sinceramente, a veces cansa un poco, pero la locura del tema es ciertamente única y la hace valer la experiencia. Esto es psicodelia en su más pura expresión. 
Hasta aquí, el álbum venía subiendo en materia de locura, y aquí alcanza su pico, por lo que comienza a bajar. Es aquí cuando el disco pierde interés. The Gnome es una simple viñeta infantil sobre un duende con una linda melodía, pero no mucho más que eso. 
Chapter 24 es peor. Una canción tan lenta, tan monótona, tan aburrida. En realidad, se siente una especie de mística en esas tribulaciones de Syd sobre no se qué libro chino, pero ¡no hay nada en la canción! La melodía no es muy buena y no hay prácticamente instrumentos-sólo otro órgano de iglesia extremadamente quieto y arrastrado. 
Luego viene The Scarecrow (no entiendo por qué la versión del disco es con "The" y el single es sin "The" siendo que son iguales), una apacible cancioncita acústica con castañetas alegres, una linda melodía y una guitarra acústica que realmente sorprende escuchar luego de tantos efectos extraños, órganos, guitarras chillonas y demás. No muy memorable, pero es bueno. La letra es más profunda, con Syd comparándose con un espantapájaros por el hecho de que comparten la misma tristeza, pero el espantapájaros ya se "resignó a su destino". 
Por suerte el disco termina bien con la genial Bike. Es básicamente un pop, con una melodía irresistible, instrumentación heterogénea con campanitas y teclados, sólo que al final, luego de una pausa, la cosa deriva en un esquizofrénico (¿cuántas veces usé esta palabra?) final con sonidos extraños, graznidos de pato y silbidos demenciales. Alguien dijo por ahí que era un soundtrack perfecto para un paseo drogado por un parque, con animales extraños correteando por ahí. Y en cierta parte, eso es verdad. La letra es bastante adorable para lo que venía siendo el disco, ya que es una canción de amor. Con letras a la Barrett, claro, y con líneas ingenuamente irresistibles (y que corroboran mi idea de la personalidad aniñada de Syd) como "I've got a bike / You can ride it if you like it / It's got a basket, a bell that rings and things that make it look good / I'd give to you if I could / But I've borrowed it", "You're the kind of girl that fits in with my world / I'll give you anything / Everything / If you want things" o "I know a room full of musical tunes / Some rhyme, some ching / Most of them are clockwork / Let's go to the other room / And make them work". 
Y así termina este disco. Cansador, si se quiere, pero único, y de vital importancia para la escena psicodélica. Un 8+.


3 comentarios:

  1. Me Gusto mucho la reseña !
    "Piper" el disco mas volado de floyd

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    Respuestas
    1. Muchas gracias! Aunque creo que Ummagumma le podría disputar el título

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  2. Para mi este disco es casi perfecto!, pero bueno, eso es subjetivo.
    Saludos

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